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Contundentes resultados confirman la gestión

22 de noviembre de 2013

Florencia. El Plan de guerra Espada de Honor, estrategia militar orientada desde el Ministerio de Defensa para hacerle frente a las actuaciones terroristas de los grupos armados organizados al margen de la ley en todo el territorio nacional, significa un valioso avance hacia la consolidación de las poblaciones que por décadas mantuvieron presencia constante del sistema de amenaza terrorista denominado Farc.
El inicio y puesta en marcha del Plan de guerra Espada de Honor para los departamentos del Caquetá, Putumayo y Amazonas, jurisdicción de la Sexta División del Ejército Nacional, representó un duro golpe para estas comunidades que a través del tiempo fue transformándose gracias a la acción conjunta, coordinada e interagencial de unos héroes totalmente comprometidos, honestos y desinteresados, que concibieron dentro de la sociedad, una mirada diferente del soldado colombiano.

Durante los dos primeros años, el Plan de guerra Espada de Honor, ha sido proyectado para cambiar el curso de la confrontación, disminuyendo la capacidad armada de los grupos narcoterroristas, derrotando su voluntad de lucha y tomando como centro de gravedad la población civil colombiana.

Así mismo, para cada hombre uniformado, significa la transformación de un concepto operacional, que tiende a la victoria de la mano con la sociedad. No en vano, se trabaja focalizados en el bienestar de los habitantes de cada rincón de los 31 municipios de la amazonia colombiana.

El enfoque decisivo se orientó a los sectores que comprenden el área crítica del Caquetá y Putumayo indicados en el plan de guerra sobre las cuadrillas pivote y de alto valor estratégico columna móvil Teófilo forero, frentes 15 y 48 de las Farc, buscando desarticular su mando y control, su estructura política, militar y financiera.

La estrategia contempla la organización de la unidad operativa mayor con la activación de la Fuerza de Tarea Júpiter fortalecida con tres brigadas móviles en Caquetá y Putumayo, con el fin de ingresar a las áreas bases de estas estructuras del bloque sur y afectar el sistema de la amenaza terrorista Farc-, la creación de tres nuevos batallones energéticos especiales y viales que se encargarán de proteger los activos estratégicos de la jurisdicción, el traslado del grupo de caballería no. 12 Gral. Rincón Quiñonez además del apoyo helicoportado, coadyuvan a ampliar la movilidad de las tropas que desarrollan operaciones a lo largo y ancho de la jurisdicción de la unidad operativa mayor. Hoy más que nunca los integrantes y cabecillas de las diferentes estructuras del bloque sur de las Farc sienten profundamente su implementación.

Desde la puesta en marcha del Plan de Guerra Espada de Honor, la Sexta División inició un arduo trabajo de inteligencia, seguimiento y judicialización a integrantes de las estructuras para golpear y debilitar a quienes se habían constituido en una amenaza para la seguridad y en un obstáculo para el desarrollo económico y social de estas importantes regiones del suroriente colombiano.

Los resultados durante los años 2012-2013 han sido significativos ya que afecta a la columna vertebral de las Farc materializado en la parte financiera, logística y objetivos de crecimiento estratégico.

Una ofensiva total contra el bloque sur de las Farc en la campaña arroja 787 terroristas neutralizados, 357 desmovilizados que se han acogido al plan de atención humanitaria al desmovilizado que ofrece el gobierno nacional, 342 capturados y 88 muertes en desarrollo de operaciones militares.

Cabe destacar que más de 65 cabecillas de tercer y cuarto nivel están entre los neutralizados.

Los éxitos operacionales obtenidos durante estos 24 meses de trabajo continuo por parte de las tropas adscritas a la Sexta División, dieron un paso importante neutralizando 821 atentados dirigidos a la infraestructura, comunidades y propias tropas en estos departamentos.

En la guerra contra las minas que afectan de manera tangible a la población civil, se decomisaron más de 20 toneladas de explosivos y se destruyeron 9.600 artefactos explosivos improvisados.

Asimismo, el sistema logístico fue afectado con el decomiso de 72.000 cartuchos de diferentes calibres y más de 400 armas de largo y corto alcance; se localizaron y destruyeron 219 laboratorios, la incautación de 1.66 toneladas de clorhidrato de cocaína, 46 toneladas de hoja de coca, más de 37 toneladas de insumos sólidos y 2.726 galones de insumos líquidos, 1165 hectáreas de coca erradicadas en modalidad dos y 940 en modalidad tres y, 1.248 hectáreas de cultivos de coca asperjadas.

Por otro lado, la ofensiva contra los grupos organizados al margen de la ley, arroja un total de 541 personas capturadas pertenecientes a narcotráfico y delincuencia común.

Es importante destacar que gracias a la presión ejercida por las tropas se liberaron a 13 personas en poder de las diferentes estructuras terroristas.

Estos resultados llevan a que por primera vez en muchos años, el Bloque Sur de las Farc, se vea en condiciones difíciles de mantener su capacidad en hombres en armas y en logística, lo cual los obliga a un esfuerzo desesperado, para no desmoronarse frente a la ofensiva de las Fuerzas Armadas y optar por el reclutamiento forzado de menores de edad, extorsión masiva, el testaferrato y el narcotráfico para subsistir en lo económico.

Construyendo un desarrollo comunitario integral
A raíz de las crisis humanitarias generadas por los bloqueos de las vías con motivo de los dos paros nacionales agrarios, la coordinación interinstitucional liderada por el Comando de la Sexta División del Ejército Nacional y el Comando Aéreo de Combate No. 6, se dio inició al apoyo aéreo para ingresar a los departamentos de Caquetá y Putumayo, los elementos de primera necesidad para atender la emergencia producida por el bloqueo de las vías principales que comunican a estos departamentos con el Huila y el interior del país.

En diferentes reuniones de coordinación lideradas por los altos mandos militares, se establecieron prioridades para la comunidad en el sector salud, social y seguridad para posteriormente articular esfuerzos interinstitucionales con una distribución especifica de tareas.

El ímpetu de las operaciones también permitió incursionar de manera decidida en lo social y abrir espacios de participación, en el desarrollo de proyectos productivos. La aspiración que a futuro es que allí confluya el fortalecimiento del tejido social de la región y un gran avance hacia la tolerancia y reconciliación.

En esta ofensiva se mantuvo la legitimidad y se fortaleció la confianza de la población en la fuerza pública además se hizo vigente el ejercicio de la autoridad en cabeza de las instituciones legitimas del estado.
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